martes, 2 de octubre de 2007

Un pequeño paso para el hombre…

La archifamosa frase bien podría aplicarse hoy a varias noticias.

Por una parte, el Presidente de Corea del Sur, Roh Moo-Hyun, ha cruzado a pie la frontera que separa su país de Corea del Norte, país con el que técnicamente aún se encuentra en guerra desde hace más de medio siglo. La frontera entre las dos Coreas, surgida de la guerra que mantuvieron entre los años 1950 y 1953 se distinguía por ser la más vigilada del mundo (a principios de éste siglo eran más de dos millones de soldados los destinados a tales tareas), y aunque pueda parecer anecdótico, únicamente en dos ocasiones tras la guerra intercoreana, se han reunido ambos países y hasta hoy, ningún Presidente coreano había realizado el gesto de cruzar esa línea, haciendo añicos uno de los últimos vestigios de la guerra fría.

La numerosa delegación surcoreana, con unas 300 personas, ha sido recibida a pie de calle por el Presidente norcoreano, Kim Jong-il, en otro gesto, hasta ahora insólito, por lo que cabe desear que la cumbre bilateral sea fructífera y no se quede en mera representación para los medios de comunicación.

Otro de esos pequeños pasos que significan un éxito de mayor escala es la decisión del Gobierno brasileño de devolver a las comunidades indígenas guaraní y tupiniquim 11.000 hectáreas de terreno que la papelera Aracruz se había apropiado sin derecho.

En la sociedad actual no es fácil luchar contra las grandes multinacionales que exigen pleitesía de políticos y ciudadanos, pero estas pequeñas comunidades, apoyadas por organizaciones como Apoinme y Funai (ambas decididamente volcadas con los indígenas brasileños) han conseguido que uno de los mayores proveedores de celulosa para la empresa Procter & Gamble (pañuelos Tempo) se vea obligado a desalojar ese 5% de las cerca de 250.000 hectáreas convertidas en eucaliptal.

Esperemos que la Justicia brasileña siga actuando y que Aracruz, así como otras muchas empresas, sean obligadas a devolver todos los miles de hectáreas hurtados de los territorios tradicionales indígenas.

Y aunque no quería, me puede la mala leche… don Mariano nos ha recordado que su programa electoral propone poner letra al himno de España. Eso sí, ahora que están tan de moda los asuntos de realeza y república, nos amplía que debe hablar de España y la monarquía. Pues si añadimos Dios… en el señor Rajoy tenemos todo un requeté: “Por Dios, por la Patria y por el Rey”. ¡Coño Mariano, eso sí que me anima a votaros! y si no se consigue un consenso para el nuevo himno, volvemos a la letra de Pemán y los brazos alzados de los hijos del pueblo español que vuelve a resurgir

Ahora que, bien mirado, tiene razón; el próximo día, cuando debamos salir todos a la calle siguiendo el llamamiento realizado por la NN.GG. al grito de “Somos España” sobre las banderas preconstitucionales (que seguro las habrá) y los brazos alzados (que también los habrá aunque no sea el baile del verano) faltará el clamor de esas juventudes cantando el himno de “su” patria, y hasta si quieren el “cara al sol”.

Uffff, que mal rollo me da la próxima Fiesta Nacional.


Salud y buen día

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