martes, 9 de octubre de 2007

Ya queda menos

Al fin parece que la llamada ley de memoria histórica (si bien es cierto que es una reiteración pues la memoria es intrínsecamente histórica, en España, por desgracia, no lo ha sido hasta hace bien poco –incluso para algunos aún no lo es-, por lo que bien cabe acuñar el término) ha entrado en la recta final para su aprobación.

Han sido muchos los escollos que el Gobierno se ha encontrado en el camino para sacar adelante esta apuesta personal de Zapatero, pero afortunadamente parece que ya se han superado y definitivamente se llegará a un acuerdo con todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso, a excepción, como no podría ser menos, del PP y de ERC que se situarían en los extremos del resto de grupos. Unos por la negativa pura a tocar el asunto y otros por querer anular los juicios del franquismo que finalmente se declararán ilegítimos, pero cuya anulación deberá solicitarse individualmente al Tribunal Supremo, lo que desde mi punto de vista es razonable (aunque tampoco me disgustase su anulación a través de la propia ley).

Así, ayer mismo, se anunció el desbloqueo de esta revolucionaria ley coincidiendo en unos días de históricas evocaciones revolucionarias (la huelga general y la revolución española de 1934, la muerte del Che Guevara, la renuncia de Sartre al Nobel, la proclamación de la República Portuguesa…) y al día siguiente de haber concluido en Santa Cruz de Moya el XIX día del guerrillero español y las VIII jornadas sobre el maquis, Crónica Rural de la Guerrilla Española, Memoria Histórica Viva.

A propósito de Santa Cruz de Moya, decir que este pequeño pueblo conquense, casi en el límite con la provincia de Teruel, ha consolidado unas magníficas jornadas en las que se puede encontrar y disfrutar en su programa con un buen número de historiadores, profesores universitarios, escritores, gentes del cine y, por supuesto, guerrilleros.

El proyecto de ley que ahora va a iniciar el trámite parlamentario y que, esperemos, se apruebe antes de que acabe el final de la legislatura, ha cambiado bastante respecto al borrador inicial, pero la sustancia, honrar a las víctimas de la guerra y de la dictadura franquista, se mantiene firme a pesar de los reproches recibidos por parte de los de siempre sobre la reapertura de viejas heridas y rencores. Probablemente no entiendan o no quieran entender que la mayoría de las heridas no se han cerrado nunca, ni siquiera con la transición. De ellas sigue aflorando una sangre tan roja como las flores que viudas e hijos llevan colocando en algunas cunetas durante años.

Salud y buen día
Hasta siempre, Comandante -14/06/1928 - 09/10/1967-

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