viernes, 19 de octubre de 2007

Me ha tocado la fibra

Andaba estos días sin mucho tiempo para escribir unas líneas, pero la penúltima patochada del Alcalde de Valladolid, el señor León de la Riva, me ha obligado a ponerme a la tarea. Gracias don Javier por acercarme a este cuaderno.

No se le ha ocurrido al “popular” alcalde otra ocurrencia que espetar la siguiente frase para la historia: “Pablo Iglesias no fue un dechado de democracia y de actuaciones respetuosas con la vida de los ciudadanos” y claro, se me ha encendido la bombilla de la alarma, más roja que nunca.

Probablemente, don Javier, no se habrá detenido en conocer la biografía de Don Pablo (éste sí tiene derecho al Don con mayúsculas), pero debería recordar, como mínimo, que en 1890 encabezó la primera manifestación del primero de mayo en España, en la que se exigía la jornada laboral de 8 horas y el cese del empleo de niños en actividades laborales (qué antidemócrata, ¿verdad señor León de la Riva?).

A mi entender, don Javier debería leer algo más sobre Pablo Iglesias y el socialismo, pero no creo que sea su tipo de lectura, por convicciones y carácter, pues su biografía –la del Alcalde de Valladolid- está plagada de perlas que no concordarían con la vida de Don Pablo.

Sirva a modo de ejemplo de la excesiva y desafortunada elocuencia verbal de este sujeto cómo textualmente llamo “hijo de puta” e incluso retó con un valiente “ven para acá, ven para acá” a un joven por llamarle fascista. También es textual la cita “me traen al pairo” los distintos casos de amiguismo y corrupción destapados en el seno del Ayuntamiento vallisoletano, o esta otra “mi hijo tenía la edad y los requisitos para concurrir a una convocatoria de la que no se excluía a nadie. A lo mejor, si el alcalde de Valladolid fuera un alcalde corrupto, no habría necesitado viviendas de protección porque habría tenido acceso a otras de más alto 'standing'” en referencia a la adjudicación por parte del Ayuntamiento de una vivienda de protección oficial a su hijo.

Probablemente no se acordaría al decir estas palabras que su gestión urbanística se ha puesto muy en duda. Hasta se le ocurrió, entre otras muchas tropelías, derribar un edificio del siglo XVI y talar árboles indiscriminadamente para seguir adelante con una zona urbanizable.

Y, en la línea de su partido, en cuanto al matrimonio “no realizaré bodas entre homosexuales y si la ley no me obliga no delegaré en ningún concejal, si la ley me obliga estudiaré la posibilidad, incluso en ese supuesto, de ejercer la objeción de conciencia”.

Pero para acabar he guardado la traca final… “Los jóvenes del PP son audaces, los otros solo quieren integrarse en el rebaño y decir a todo que sí”. Sin duda, se referirá al rebaño que él apacienta con esas ordenanzas antisociales que evitan colocar pancartas o carteles en ventanas y balcones privados, o simplemente repartir octavillas.

Pues bien, don Javier, yo soy del rebaño, pero se decir que NO a personas tan execrables como usted.

Salud y buen día.

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